La rebelión contra las reglas, y las costumbres pasa en todos lados. Los diarios dicen que en Inglaterra los jóvenes invaden las playas con sus motos, en EE.UU paran un tren cargado de soldados que van a Vietnam.
En Polonia, India, Japón aparecen discusiones sobre el pacifismo, sexualidad y un explosivo llamado a la rebelión. De un día para otro, la juventud se vuelve protagonista de la crisis en el mundo. En los diarios la crónica violenta será titular repetido. En Estados Unidos han iniciado bombardeos en Vietnam del Norte, las calles de Budapest lucen ensangrentadas, Inglaterra y Francia naufragan en Suez, los marines norteamericanos desenbarcan en el Libano, los paracaidistas llueven sobre Argelia.
Afuera de ese olor a podrido, Henry Miller dijo a los poetas: "Debe ser la suya una voz capaz de ahogar el trueno de una bomba". Los Beatles mientras tanto tapan ese espanto con canciones furiosas y ropas de colores. Inauguran una juventud que se tira a dormir en las calles y hace el amor en las plazas. Bob Dylan levanta a toda una generación, todo hierve y la voz de Lennon critica la guerra y dice: "Que Jesus está pasado".
En Buenos Aires la generación urbana escribía en sus cuadernos: "Escuchamos a Hard Day's night de los Beatles, encontramos allì otro sutil mensaje, parte de la revolución profunda. Debemos ir màs allá de las fronteras psiquicas, organicas, geograficas. Así disolvernos en el cosmos como una lluvia al revés, pulverizando nuestros egos para aparecer luego fundidos en un aluvión, ya sin decir 'yo el artista' no enbanderarse, no rotularse, ir tras la libertad absoluta, fluyente, lejos del control de los carceleros modernos".
Al 1700 de la avenida Pueyrredón, un grupo de jóvenes venía madurando otra historia. En “La Cueva” comenzó a respirarse otro aire, y mas allá de la influencia que significó sin duda la música de los Beatles o los Stones, la esencia del mensaje era totalmente local
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Ya había tipos como Moris, Lito Nebbia, Pajarito Zaguri, Javier Martinez y Tanguito, entre otros, que creaban poesías comprometidas con nuestra vida cotidiana.
Las reuniones en La Perla del once, cargadas de filosofía trasnochada, se trasladaron en el verano del 66' , al “ Juan Sebastian Bar” en Villa Gessell. Allí tocaron los Beat-niks, nada menos que Javier Martinez y Pajarito Zaguri cantando a dúo.
Después de aquella moda que los Shakers plasmaron cantando en un inglés beatle, nuestro idioma entra definitivamente en el rock.
Los Shakers
De Rosario, vienen Los Gatos, con Lito Nebbia como compositor y polémico autor de La Balsa, se dice junto a Tanguito Iglesias, que fué considerada de importancia capital en el surgimiento y desarrollo del rock nacional. Los Gatos grabaron 5 discos, entre ellos, Beat Numero 1 en 1969, considerado por los críticos uno de los mejores álbumes de rock grabados en Argentina.
La elección de Pappo Napolitano como último violero de la formación sellaba la aparición en la escena nacional de uno de los guitarristas emblemáticos del rock and roll, que pronto formara Pappo's Blues, y en la decada posterior, Riff, una banda que concentrará el público metalero argentino.Así, la encarnación del Blues en Argentina, alcanzará incluso reconocimiento mundial al tocar con BB King, la leyenda de la guitarra blusera.
La elección de Pappo Napolitano como último violero de la formación sellaba la aparición en la escena nacional de uno de los guitarristas emblemáticos del rock and roll, que pronto formara Pappo's Blues, y en la decada posterior, Riff, una banda que concentrará el público metalero argentino.Así, la encarnación del Blues en Argentina, alcanzará incluso reconocimiento mundial al tocar con BB King, la leyenda de la guitarra blusera.
Del núcleo creativo que significaba La Perla de Once, aparecieron nuevos poetas. Entre los náufragos que paraban ahí, como un duende, Miguel Abuelo se convirtió en el juglar que organizó junto a Pipo Lernoud un grupo caótico y anárquico, que, en honor a una cita del escritor Leopoldo Marechal, bautizó “Los Abuelos de la Nada”.
Reconocimiento a "La Perla de Once"
Del movimiento hippie como cultura en la no-violencia y el rechazo a las fórmulas de la sociedad consumista, aparece en todo el mundo la poesía como una nutriente liberadora. Con poco para que la década termine, otro poeta tiñe de luz y belleza los sonidos de Buenos Aires. Es Luis Alberto Spinetta, con Almendra.
Esta realidad tan creativa tenía una llama ardiendo en el instituto Di Tella, allí donde se convocaron a todas las escuelas de la vanguardia artística en terrenos como el de las artes plásticas, la música y el teatro. Fué claramente un lugar de experimentación desde el que se desafió el arte convencional, y se pusieron en tela de juicio principios estéticos que jamás antes habían sido discutidos. Si algo faltaba en este momento era la aparición, por los patios del Di Tella, de dos músicos urbanos, con alarde de bluseros, que tenían algo de arraval y tango. Ellos eran Javier Martinez y Alejandro Gabis, que forman un trío junto a Alejandro Medina, llamado Manal. Letras como Avellaneda Blues, fueron postales de cemento y hollín, retratos del obrero del puerto y sobretodo, fueron el primer blues cantado en castellano.
La década del 60 llega a su fin. En Francia un grito de libertad conmueve al mundo. Los estudiantes protestan frente a una reforma universitaria, pero las luchas se extienden. El descontento contra las políticas de Charles De Gaulle se transforman en un grito contra el capitalismo. Las estructuras del sistema se sacuden a la vez que la cultura “oficial”. En Buenos Aires el rock encontró una juventud que se sintió representada en sus canciones, que reflejaba principios libertarios y contestatarios, ansiosos de un cambio profundo.
Este cambio se apoya en varios sitios discursivos. La poesía Beat-Nik de Alex Ginsberg, Las novelas de Aldous Huxley, hasta la filosofía de T. Adorno y M. Horkheimer, junto a una revolución cubana recién en marcha, construyeron en la poesía rockera la creación de un nuevo imaginario basado en la transformación del hombre y la sociedad, y opuesto a un mundo adulto y violento que imperaba en la época. Una letra de Javier Martinez, bastaría para expresar los sentimientos : “No debes cambiar tu orígen ni mentir sobre tu identidad, es muy triste negar de donde vienes, lo importante es hacia donde vás” (No pibe, Manal)


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